Animales tristes presenta un mosaico de
extraordinarios personakes que son víctimas del fràgil equilibrio del
amor. Trenzadas dentro de la misma atmósfera, las historías que componen
esta comedia humana nos revelan con precisión las pequeñas sorpresas
que esconde la vida en pareja: ilusiones y resentimientos, recuerdos
funestos y terapias contra la soledad, fracasos latentes y existencias
anodinas como un domingo por la tarde, animan este retablo de la
Barcelona actual.
Traducción de la contraportada de Ed.LaButxaca.
Animales tristes, de Jordi Puntí, es una pequeña colección de
historias cortas que giran en torno al amor o, mejor dicho, al desamor.
Historias que, si bien al principio están algo interelacionadas, al
final pierden este punto de unión y se mantienen relacionadas sólo por
el eje central de la temática.
Si algo no se le puede negar, es
la naturalidad con que narra los sentimientos y existencias de los
protagonistas, que no las motivaciones, que muchas veces se nos muestran
ocultas... pero bueno, en la vida a veces ni siquiera nosotros sabemos
por qué hacemos o dejamos de hacer algo, así que lo que podría ser un
punto negativo se convierte en un punto a favor. Esto, junto a los
toques de humor ácido que desprende en la mayoría de los relatos, y el
uso del lenguaje, me han gustado mucho.
Sin embargo, no es un
libro que me haya entusiasmado. La verdad es que es una novela que dudo
mucho que hubiera leído por iniciativa propia, porque no es para nada un
estilo que me guste mucho y, además, hace ya unos años vi su adaptación
al cine (
Animales heridos, de Ventura Pons) que, eso sí, es
bastante fiel a la novela. ¿Por qué lo leí entonces? Pues por
obligación, tenía que hacer un trabajo sobre el libro... Pero aún así, a
pesar de la obligatoriedad y esa falta de interés inicial no se me ha
hecho una lectura muy pesada. Es muy corta, y el hecho de estar formada
por historias le dan mucha más agilidad, así que si tenéis una tarde en
la que no sabéis qué leer podéis darle una oportunidad.
Eso sí,
no me ha gustado nada que, hacia el final, se perdiera la relación entre
las historias: las dos últimas están relacionadas entre ellas (la
primera, de un matrimonio rico; la segunda, de su asistenta), pero no
tienen nada en común con las anteriores... ¿por qué esta diferencia? La
verdad es que no le he encontrado ningún motivo plausible, así que no le
veo demasiado sentido a la diferenciación.
Aunque, puestos a
decir algo negativo, creo que mi mayor motivación es que no he
empatizado con prácticamente ningún personaje (sólo dos de ellos, pero
recordaba mucho su historia por la película)... y claro, cuando no te
caen bien los protagonistas, cuando crees que se merecen en parte lo que
les pasa, algo va mal!
Pero repito, a pesar de todo esto, no la
valoro negativamente. Tiene cosas muy buenas; además de las que ya os he
comentado, me gusta su visión de la ciudad de Barcelona, esa ciudad que
se convierte a la vez en personaje y testigo de los desamores, y muchos
de los giros que dan sus historias me han parecido realmente oginales.
Sí, sé que tengo este blog muy abandonado, pero ando con el tiempo justísimo :( Mientras, os actualizo con mi última novela, y os dejo también algunas reseñas que he ido haciendo para los otros libros que he leído en estos meses:
-
Los cantos de Maldoror, del Conde de Látreumont.
-
Chacal, de Frederik Forsyth.
-
Son de mar, de Manuel Vicent.
-
La princesa prometida, de William Goldman.
-
Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll.
-
A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, de Lewis Carroll.
-
El nombre del viento, de Patrick Rothfuss.